La Constitución Política de 1991 marcó un punto de inflexión en la historia política de Colombia. Surgió como respuesta a una profunda crisis institucional, altos niveles de violencia y una creciente demanda ciudadana por mayor participación y garantías de derechos. Este nuevo marco constitucional reemplazó la Carta de 1886 y redefinió el modelo de Estado, estableciendo a Colombia como un Estado social de derecho, participativo y pluralista.
Entre los principales cambios se destacan la creación de la Corte Constitucional, la Defensoría del Pueblo y la ampliación del catálogo de derechos fundamentales. Asimismo, se fortalecieron los mecanismos de control y se reconoció la diversidad étnica y cultural del país. A más de tres décadas de su promulgación, la Constitución de 1991 sigue siendo un referente central para el análisis político, al influir directamente en la relación entre el Estado, las instituciones y la ciudadanía.
Este proceso histórico permite comprender cómo se han configurado las dinámicas políticas actuales y los debates recurrentes sobre reformas institucionales, gobernabilidad y equilibrio de poderes.




